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La filosofía de las revistas médicas de libre disponibilidad por Internet

Fecha de Publicación: 8/15/2000
Este artículo está clasificado en la categoría Stentor
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    La aparición de Internet trajo aparejado un fenómeno que muchos reciben con alegría, pero otros tantos con desconfianza: la publicación de revistas médicas en forma de texto completo («full text») sin ningún tipo de restricción. En el sitio "freemedicaljournals" se encuentra una interesante argumentación de los que están en favor de esta postura.
 

Internet ha roto el equilibrio tradicional entre editores, autores y usuarios, inclinando claramente la balanza hacia estos últimos. La red está orientada a los usuarios, y todo parece manifestar una tendencia irreversible hacia la información libre, gratuita y de fácil disponibilidad para todo el mundo. La polémica sobre el formato MP3 es el aspecto musical de esta cuestión, pero también ha surgido el debate en torno a la libre difusión de la información médica.

Las tradicionales revistas médicas de prestigio internacional han sobrevivido por los aportes publicitarios y por los pagos de los suscriptores, y es obvio que si se publican todos los artículos médicos en su versión completa por Internet, ya no existe mayor razón para ser suscriptor. Los editores, deseosos de tener presencia en la red, han optado por publicar exclusivamente los abstracts de los trabajos científicos, y reservar el acceso on line al texto completo sólo a los suscriptores. En algunos casos se permite el acceso libre al "full text" durante un período de prueba (que suele ser de algunos meses), para posteriormente pasar a la modalidad restringida.

Pero existen otras revistas de indudable prestigio internacional que han optado por la modalidad de brindar por Internet la información libre, completa y gratuita, sin restricciones de ningún tipo ni amenazas de finalización del "período de prueba". Quizás la abanderada de esta tendencia sea la British Medical Journal ( www.bmj.com ), cuyo anuncio publicitario de esta modalidad llegó a ser rechazado por otras revistas médicas. Desde el punto de vista de los usuarios, los médicos, esta es la política editorial más beneficiosa para sus intereses: información gratuita, sin restricciones, que permite actualizarse libremente desde su domicilio o lugar de trabajo. Lo ideal sería que todas las revistas médicas, sin excepción, procedieran de esa forma, pero la mayoría de los editores de las revistas tradicionales ofrecen una gran resistencia a este cambio, ante la perspectiva de perder su principal fuente de ingresos -el suscriptor- y la necesidad de reformular totalmente sus políticas publicitarias.

En el sitio www.freemedicaljournals.com, que como su nombre indica está a favor de la libre difusión, se exponen una serie de convincentes argumentos para sostener esta postura. Los médicos, dicen los responsables del sitio, redactamos los artículos, muchas veces durante los fines de semana o robándole horas al sueño, dejando de lado otros intereses personales y necesidades familiares. También somos los revisores y los que escribimos comentarios, y toda esa actividad la hacemos en forma totalmente gratuita. Para ser un editor médico, en tanto, en la actualidad sólo se necesita organizar el proceso de revisión para los artículos entrantes y una página de Internet para publicar los aceptados. El editor tradicional, por lo que se ve, ya no sería necesario.

Los redactores de artículos médicos, a la hora de enviar su trabajo, elegirán cada vez más a las revistas con libre disponibilidad a través de Internet, porque estas aseguran una difusión mucho mayor. En los próximos tres años, según sostiene Bernd Sebastian Kamps, editor de www.amedeo.com, las revistas más importantes de medicina editarán on-line en su versión completa, y aquellas que restrinjan su publicación en la red perderán popularidad. Las ventajas evidentes del nuevo sistema no deben hacer olvidar la necesidad de un período de adaptación. Las revistas médicas tradicionales han reinado durante décadas, y en su transcurso se han generado alrededor de ellas una gran cantidad de empresas, personal, métodos de trabajo y sistemas de financiación, que son propios de las publicaciones en papel y que no pueden cambiarse instantáneamente.

Asimismo, la libre difusión de la información por Internet genera nuevos interrogantes. ¿No resultarán los editores demasiado dependientes de la publicidad, que se convierte en única fuente de recursos ante la desaparición de los suscriptores? Si se publica exclusivamente por Internet, ¿puede asegurarse la permanencia de la información, de modo de poder recurrir a ella varios años después de su publicación, tal como sucede hoy con el soporte papel? Ante la "volatilidad" de la información electrónica, ¿no existe el peligro de que ciertos datos sean modificados retrospectivamente, para ocultar o disimular errores? ¿Cuáles son los límites éticos de la inclusión de "banners" publicitarios junto con los textos científicos?

Es indudable que la tendencia a la libre disponibilidad de la información por Internet es irreversible. Todos los que tienen relación con el material científico médico, editores y lectores, quizás deberíamos aprovechar los tres años estimados por B. Kamps para debatir estos temas.

Biblio:
       http://www.freemedicaljournals.com
       http://www.amedeo.com
       http://www.bmj.com - 1637
       http://www.bmj.com - 142

Paar comentarios, opiniones, elogios o críticas, mailto:delgaleno@gmail.com

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