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Los adolescentes norteamericanos toman grandes cantidades de bebidas gaseosas, hábito que se ha incrementado en los últimos años. Ya se han levantado voces de alarma por los posibles efectos de este exceso, especialmente en relación con el metabolismo óseo. La Dra. Grace Wyshak, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela Médica de Harvard y de la Escuela de Salud Pública de la misma ciudad, decidió investigar la posible asociación entre el consumo de estas bebidas y las fracturas en adolescentes mujeres. La orientación hacia el sexo femenino se justifica por los resultados de un ensayo anterior, en el cual se había encontrado esta asociación en mujeres adolescentes. Los resultados obtenidos por la Dra. Wyshak parecen confirmar esa sospecha, y agregan una nueva conclusión: el mayor peligro lo corren las adolescentes que practican actividad física. El estudio consistió en un cuestionario autoadministrado que se entregó a 460 adolescentes, estudiantes de 9º y 10º grado de una escuela de Boston. Entre otras preguntas se solicitó información sobre el consumo de bebidas gaseosas (dietéticas o no dietéticas, "cola" o de otro tipo), la actividad física habitual (vigorosa, activa, moderada, liviana o sedentaria) y los antecedentes de fracturas óseas. Los resultados totales revelaron que el consumo de estas bebidas se asocia claramente con mayor riesgo de fracturas, con aumento de riesgo de poca importancia en las jóvenes más sedentarias pero claramente progresivo con la mayor actividad física. Dentro de las jóvenes físicamente activas, aquellas que consumían ambos tipos de bebidas gaseosas (cola y de otros tipos)presentaron un riesgo de haber sufrido fracturas 7 veces mayor que aquellas de la misma categoría de actividad que no consumían gaseosas. Las investigaciones de laboratorio indican los posibles mecanismos de esta asociación: la resorción ósea por la elevada ingesta de fósforo, o un cambio en la relación calcio/fósforo del hueso. En ambos casos esto se explicaría por el elevado contenido de ácido fosfórico de las bebidas cola. En un comentario editorial publicado en la misma revista, Neville Golden, de la Escuela Médica Albert Einstein de la Universidad de New York, señala las limitaciones del trabajo de Wyshak. Se trata de un estudio transversal y retrospectivo, de modo que no se puede asegurar una relación causa-efecto. Además, no se registró información nutricional (especialmente ingesta de calcio) ni otros factores de riesgo conocidos de baja masa ósea, tales como el tabaquismo o el alcohol. A pesar de todo, el editorialista encuentra que los resultados obtenidos por la autora son alarmantes, y como tales merecen confirmación por medio de estudios bien diseñados. Debe tenerse en cuenta que en EE.UU. no sólo ha aumentado el consumo de gaseosas en los adolescentes, sino que también se ha registrado un descenso importante en el consumo de lácteos, con la consiguiente disminución del aporte de calcio. La adolescencia es un período crítico para la formación ósea, y sería el momento ideal para reforzar el consumo de calcio con vistas a prevenir la osteoporosis. Los factores negativos en esta etapa de la vida pueden tener severas consecuencias a largo plazo. Las bebidas cola pueden ejercer este efecto por el mencionado aporte excesivo de fósforo, o simplemente porque promueven la disminución de la ingesta de lácteos, principal fuente de calcio en nuestra sociedad. Entre 1970 y 1997 en EE.UU. el consumo de bebidas gaseosas aumentó en un 118%, en tanto que el de leche disminuyó en un 23%. El editorialista no hace referencia alguna a los intereses económicos que se verían afectados ante la confirmación de estos datos. El trabajo original y el editorial que lo acompaña fueron publicados en junio de 2000, coincidiendo con la realización de los Juegos Olímpicos de Sidney. Millones de adolescentes y preadolescentes en todo el mundo, muchos de ellos practicantes de actividades deportivas y físicas, fueron ávidos espectadores de estos juegos. El auspiciante oficial de los Juegos Olímpicos de Sidney fue Coca-Cola. Biblio: Grace Wyshak Teenaged Girls, Carbonated Beverage Consumption, and Bone Fractures Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine 2000; 154(6):610-613 [Ver] Editorial Neville H. Golden Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine 2000; 154(6):542-543 [Ver]
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