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En los últimos 5 años se ha introducido la resonancia magnética intraoperatoria en neurocirugía, lo que permite observar los cambios dinámicos que se producen en el cerebro durante la intervención. Existen dos enfoques diferentes para el uso de este método: la operación realizada integralmente dentro del campo magnético, o en un área quirúrgica adyacente a la del resonador. Ambos tienen notorias desventajas. El primer sistema obliga a utilizar aparatología e instrumental compatible con resonancia magnética, en tanto que con el segundo debe trasladarse el paciente al área contigua para realizar cada control intraoperatorio, con la consiguiente limitación en el número de estudios, pérdida de esterilidad de campos quirúrgicos y prolongación del tiempo operatorio. Integrantes de la Escuela de Medicina de la Universidad de California diseñaron un sistema en el cual el paciente está incluido en el área de resonancia magnética (zona I), con el sistema anestésico compatible, pero el resto de los sistemas e instrumental son convencionales y actúan en un área contigua (zona II), donde el campo magnético es menor. Con este sistema, que parece reunir ventajas sobre los dos anteriores, ya llevaron a cabo 22 craneotomías y 16 biopsias cerebrales. Biblio: Neurosurgery 2000; 46(3):643-54
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