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La incidencia de la enfermedad coronaria y la muerte de causa cardíaca en los líderes mundiales ha descendido en los últimos 30 años, según un informe de la unidad analítica médica del gobierno federal de los EE.UU., que depende de la CIA. En un trabajo publicado como "Comunicación Breve" en el Annals of Internal Medicine, Alyce M Girardi y colaboradores investigaron los episodios de angina de pecho, infartos de miocardio, "ataque cardíaco" o arritmias de todos los líderes mundiales desde 1970 hasta 1999, según un cuidadoso estudio de todos los informes periodísticos. Se entienden como líderes las personas con principal poder de decisión en países de más de 250.000 habitantes. Durante el período considerado hubo entre 142 y 166 líderes por año, y la disolución de la Unión Soviética provocó un sensible aumento en este número. Los autores identificaron a 115 líderes con un evento coronario en el período de 30 años. De éstos, 64 tuvieron su primer evento mientras ejercían el puesto de máxima responsabilidad en su país. Divididos los resultados por décadas, se encontraron 27 líderes con evento coronario en la década del 70, 19 en la de 1980 y 18 en la última, todos de sexo masculino. La edad promedio del primer evento fue de 63 años. De los 64 eventos coronarios, 61 fueron descriptos como internaciones por infarto de miocardio. Al hacer el cálculo de la incidencia se encontró una notable disminución con el tiempo: en la primera década fue de 1,9 eventos por cada 100 personas/año, valor que decreció hasta 1,1 en los 90. La mortalidad también tuvo un descenso notable: en el primer año después del evento, en la década del 70 murieron 14 de 27 líderes (52%), y en los siguientes períodos de 10 años las cifras fueron 6 de 19 (32%) y por último 0 de 18 (ninguno de los líderes que sufrió un evento coronario en la última década falleció dentro del primer año). Otros datos del estudio indican que la mayoría de los que sobrevivieron retornaron al poder. En los años 70 lo hicieron 11 de los 27 que habían sufrido un infarto, y la sobrevida a los 10 años de este grupo fue del 15%; en la década del 80 retornaron al poder 13 de los 19 que habían sufrido un IAM, y 10 (53%) estaban vivos 10 años después. En el último período de análisis todos los líderes volvieron al poder, y sólo uno de ellos murió en el control alejado, aunque en estos últimos el seguimiento abarca solamente 4,1 años. Los procedimientos invasivos se practicaron en 12 de 19 líderes en los 80, y en 14 de 18 en los 90 (respectivamente 63% y 78%). En la primera década estudiada, entre 1970 y 1979, no se llevaron a cabo estos procedimientos. Otro dato que brindan los autores es la cantidad de líderes que buscaron atención médica en "otros países", eufemismo por el que hay que entender, en la mayoría de los casos, a EE.UU. En los años 80 el 37% recibió tratamiento en otro país, y en los 90 esta cifra alcanzó al 78%. En la década del 70 todos se habían atendido en sus propios países, porque aún no existían los procedimientos invasivos que hubieran justificado el viaje. Es evidente que con un buen tratamiento, que incluye procedimientos de alta complejidad realizados en "otros países", se obtienen excelentes resultados inmediatos y alejados. Lo lamentable es que muchos de esos líderes mundiales, responsables de los sistemas de salud de sus propios países, no sólo rechazan el tratamiento que les puede ofrecer su propio sistema médico, sino que además usan el dinero del estado para viajar al extranjero, tratarse y controlarse. Como consecuencia, disfrutan de una evolución posevento que seguramente está fuera del alcance de la gran mayoría de sus conciudadanos, que son los que pagan los impuestos. Si bien el artículo del Annals no dice nada al respecto, lo curioso es que muchos de esos líderes mundiales, además, son reelegidos. Biblio: Girardi AM y col. Impact of Coronary Heart Disease on World Leaders Ann Int Med 2001; 136:287-290 [Medline]
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