|
En la última recopilación de información de la Organización Panamericana de la Salud acerca de los alertas farmacológicos en todo el mundo ha habido un énfasis en las consecuencias de ingerir productos derivados de vegetales, comercializados habitualmente fuera de los circuitos de la medicina científica. En primer lugar se menciona la peligrosidad de los productos que contengan kava-kava (Piper methysticum). Los extractos de esta hierba, que suelen usarse para casos de ansiedad, insomnio y síndrome premenstrual, se han asociado con casos de hepatotoxicidad grave. Tanto la FDA como las autoridades sanitarias de Canadá y Brasil han coincidido en esta prohibición. Por otra parte, la FDA ha retirado del mercado a 13 productos herbarios que contienen ácido aristolóquico, presente en diferentes plantas y ya conocido cancerígeno y nefrotóxico potente. Las autoridades canadienses han advertido que no debe usarse el producto pediátrico llamado Tao Chih Pien, que se vende en comprimidos y es anunciado como diurético y laxante; si bien en el prospecto no dice que contenga ácido aristolóquico, en la información original en chino señala que contiene Mu Tong, término tradicional que se usa para designar a varias hierbas, entre ellas la Aristolochia. Otra de las hierbas cuestionadas es la Ephedra, que no debería ingerirse sola ni asociada a cafeína u otros estimulantes, porque puede producir reacciones adversas graves, a veces mortales. Entre los compuestos peligrosos se mencionan a todos los que tengan en su composición ma huang, la mencionada Ephedra, Sida cordifolia y epitonina. Estas observaciones deberían destacarse especialmente a todos aquellos que están convencidos de que “si viene de hierbas seguramente es bueno y no hace daño” –y más aun si es chino–, porque es “natural”. Entre otros retiros del mercado se ha destacado el caso de la tolcapona, usada para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, porque se han producido reacciones adversas hepáticas graves, a veces mortales, que no se pueden prever por la realización de pruebas funcionales hepáticas. Otro caso que ha tenido bastante repercusión en los medios ha sido el de un modelo de dializadores de las marcas Althane y Baxter, relacionado con la muerte de más de 50 pacientes. Aparentemente el problema se habría producido por el uso de un líquido con perfluorohidrocarbono, usado en el proceso de fabricación. El retiro del mercado por el propio fabricante se produjo en octubre de 2001. Entre las reacciones adversas que se señalan en el último informe –y que deben servir como advertencia pero no justifican un retiro del mercado–, se señalan los casos de isotretinoína, leflunomida, bupropión, aciclovir, rosiglitazona, pramipexol/ropirinol y alopurinol. Brevemente: Isotretinoína: utilizado para casos rebeldes de acné, tiene el conocido riesgo de malformaciones congénitas graves; ahora se informan casos de depresión e inclusive de intento de suicidio asociadas con su uso. La aparición de depresión debería obligar a suspender el tratamiento. Leflunomida: usada para artritis reumatoidea, se ha informado la aparición de alteraciones hepáticas graves, especialmente en pacientes que la tomaban en forma asociada con algún otro potencial hepatotóxico (como metotrexato). Debe indicarse exclusivamente como monoterapia, en pacientes con función hepática normal. Bupropión: antidepresivo usado especialmente en las personas que desean dejar de fumar, se han descrito reacciones de hipersensibilidad o efectos neurológicos o psiquiátricos. El tema está en discusión, porque estas manifestaciones podrían estar relacionadas con la abstinencia de nicotina u otras causas. Aciclovir: antivírico usado en el tratamiento del herpes simple, varicela y otras enfermedades víricas. Se han detectado casos de reacciones adversas neuropsiquiátricas (confusión, alucinaciones, psicosis, trastornos de la coordinación, etc.). Muchos de los pacientes afectados tenían más de 60 años e insuficiencia renal. Rosiglitazona: se han descrito reacciones cardiovasculares, hepatobiliares y hematológicas. Se aconsejan precauciones al indicar este fármaco a pacientes con retención de líquidos, elevación de enzimas hepáticas o enfermedades cardíacas subyacentes. Pramipexol y ropirinol: se han implicado en casos de trastornos del sueño; en algunos casos, los ataques de sueño se produjeron mientras el paciente conducía. Obviamente, se debe prohibir la realización de actividades, como conducción de vehículos o maquinarias, que requieran estar despierto. Alopurinol: este tradicional fármaco se ha relacionado, según los informes de la base de datos sueca de reacciones adversas, a problemas cutáneos, discrasias sanguíneas y otros. En pacientes con lesiones renales se recomienda ajustar la dosis. En el capítulo del “uso racional de los medicamentos” se comenta que en el Reino Unido la prohibición de venta de envases que contengan un total de más de 8 g de paracetamol (no más de 16 comprimidos de 500 mg) permitió disminuir las muertes por suicidio con este fármaco en un 21%. La decisión se tomó en 1998, y desde entonces también se ha comprobado un descenso del 30% en los ingresos hospitalarios y del 66% de los trasplantes hepáticos por esta causa. Se plantea la posibilidad de tomar decisiones similares con otros fármacos que son vendidos en envases con dosis totales potencialmente mortales. Biblio: Información farmacológica Revista Panamericana de Salud Pública 11(4):266-272, 2002 www.paho.org
|