El sitio del Galeno

El soberbio y genial Galeno

Fecha de Publicación: 6/1/2003
Este artículo está clasificado en la categoría Del Pasado
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    El nombre de nuestro sitio fue elegido un poco al azar, entre los pocos que quedaban disponibles en la web referidos a los que ejercemos el tan noble arte de curar. Más tarde, repasando la historia de Claudius Galenus, confirmamos que estuvo muy bien elegido. Aquí les mostramos algunos detalles curiosos o poco conocidos de nuestro personaje.
 

Hijo de Nicón, un arquitecto, astrónomo, matemático y dado a las creaciones literarias, y de una mujer que no parecía estar muy de acuerdo con las actividades de su esposo (el mismo Galeno la compara con Xantipa) nuestro numen tutelar vio la luz allá por el año 129 de nuestra era, en Pérgamo, Asia Menor. Su padre tenía programado que estudiara filosofía o política, que eran los grandes objetivos de la clase dirigente de la época, pero tan grave error fue corregido nada menos que por el dios Esculapio, que hacia el año 144 o 145 se le apareció en un sueño para pedirle que le permitiera a su hijo estudiar medicina.

Ante la jerarquía del solicitante, Nicón no tuvo inconveniente alguno en aceptar y su hijo estudió los siguientes cuatro años en el cercano santuario de Esculapio. Su padre murió cuando Galeno tenía 19 años, dejándole una importante herencia. Ya rico e independiente se fue a completar sus estudios en Alejandría y en Smyrna (actual Izmir) –donde parece que no sólo se dedicaban a los higos–. Volvió a su ciudad natal con experiencia en la disección de animales y el prestigioso título de médico de gladiadores. Hasta el año 161 se dedicó a acumular experiencia en trauma y lo que ahora conoceríamos como medicina del deporte, además de aumentar sus ya importantes conocimientos de filosofía y teoría médica.

De carácter arrogante y con la costumbre de burlarse de teorías, colegas y antecesores, el ámbito algo provinciano de su ciudad natal no pareció ser suficiente para la ambición de gloria de Galeno, quien terminó mudándose al centro del poder, Roma. En la ciudad imperial su discurso y sus demostraciones anatómicas llamaron la atención hasta llegar a los oídos de Marco Aurelio, quien lo convocó para ejercer su saber en su propia persona y en la de su hijo Cómodo. Ganada la estima y el respeto del máximo poder del mundo occidental vivió hasta su muerte en Roma.

Galeno continuó acumulando experiencia anatómica con la disección de animales (la disección en cadáveres humanos estaba prohibida), en especial cabras, cerdos y monos. Así, demostró que los músculos son controlados a diferentes niveles de la médula espinal, describió las funciones del riñón y la vejiga, identificó siete pares de nervios craneales, demostró que el cerebro controla la voz y que las arterias transportan sangre (durante cuatrocientos años se había pensado que transportaban aire). Galeno describió también las válvulas del corazón e indicó las diferencias estructurales entre las arterias y las venas. Indudablemente el mayor aporte de Galeno a la medicina fueron sus observaciones anatómicas.

No obstante, no llegó a imaginar la circulación de la sangre, manteniendo la creencia de que el órgano central del sistema vascular era el hígado y que la sangre se desplazaba hasta la periferia del cuerpo para formar la carne. Otro concepto equivocado de Galeno era la interpretación del corazón como órgano del calor y los pulmones como órganos de enfriamiento (en cierta medida estas ideas han permanecido en el imaginario popular).

El sistema de Galeno fue una mezcla de antiguas ideas filosóficas, como la doctrina de los tres espíritus o almas, la teleología aristotélica y la teoría de los humores. En cuanto a los “espíritus”, concibió el espíritu vital (originado en el corazón y que fluía por las arterias), el espíritu animal (en el cerebro y los nervios) y el espíritu natural, formado en el hígado. También de su filosofía proviene la teoría de los cuatro temperamentos (sanguíneo, colérico, bilioso, melancólico) que, aunque retóricamente, seguimos usando en el mundo occidental 18 siglos después de su muerte.

Durante su vida escribió unos 500 tratados de filosofía, medicina y ética, y resulta difícil separar sus ideas filosóficas de sus teorías médicas. A través de sus tratados sobre el conocimiento y la semántica, Galeno sostiene que la medicina debe tener la misma certeza epistemológica, claridad lingüística y jerarquía intelectual que la filosofía. Lamentablemente, una gran parte de sus escritos, que había depositado en el Templo de la Paz para mayor seguridad, se quemó en un incendio en el año 191. Lo que queda alcanza para llenar 20 volúmenes en griego y algunas de sus obras sobrevivieron por su trascripción al árabe o al latín.

Después de su muerte, que se produjo alrededor del año 200, Galeno se convirtió en la fuente indiscutida del saber médico. Sus sucesores, impresionados por la amplitud de sus conocimientos, tenían temor de enfrentar los conceptos de Galeno con sus propias observaciones. Seguramente las ideas de piedad galénicas, algo estoicas y con puntos de contacto con el cristianismo, impresionaron vivamente a los pensadores de la antigüedad y de la Edad Media. Este respeto irrestricto se profundizó al considerarse que sus conocimientos tenían inspiración divina. Galeno fue juzgado infalible y llamado “Divinus Galenus”. Aquellos que osaban poner en duda sus conocimientos podían terminar en la hoguera. Las obras de Galeno fueron la única fuente del saber médico desde la caída del Imperio Romano.

Cuando se dice que Galeno produjo una interrupción del progreso de la medicina que duró más de 1500 años se está describiendo un hecho, pero nos parece una interpretación algo injusta. Galeno mismo fue un innovador y seguramente no hubiera estado de acuerdo con un congelamiento tan prolongado del saber médico. En cualquier caso, hubo que esperar al Renacimiento para que aparecieran conocimientos anatómicos superadores en anatomía (Vesalio, con su obra De humani corporis fabrica) y más aún para que aparecieran nuevos conocimientos fisiológicos (Harvey, que definitivamente estableció la circulación de la sangre). A pesar de estos avances, es llamativo comprobar que las obras de Galeno se mantuvieron como fuente de consulta obligada para los médicos hasta las primeras décadas del siglo XIX.

Como decíamos, Galeno fue el primero en hacer observaciones anatómicas bastante precisas de las arterias y venas, y seguramente por su trabajo con los gladiadores debe haber sido el primero en tratar y describir las lesiones vasculares traumáticas. Los socios fundadores de DelGaleno somos cirujanos vasculares, de modo que el nombre de nuestro sitio parece bien elegido. Aunque, por las dudas, aclaramos que no somos soberbios ni despreciamos a nuestros colegas.


       Biblio:
       Existen infinidad de sitios de Internet con información sobre Galeno. Una información breve pero completa, que sugerimos a modo de ejemplo, es: [Ver]


       

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