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Acronémesis

Fecha de Publicación: 6/19/2007
Este artículo está clasificado en la categoría Stentor
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    Los acrónimos son una forma de abreviar la escritura que ha prendido fuerte en la literatura médica en inglés. Los angloparlantes, se sabe, no le tienen temor a los neologismos y suman a ello un espíritu sumamente práctico; la combinación de ambos factores ha dado como resultado la aparición y crecimiento explosivo de los acrónimos, junto con una serie de inconvenientes que es oportuno revisar.
 

Según el diccionario castellano un acrónimo es el vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, constituido por el principio de la primera y el final de la última, p. ej., ofi(cina infor)mática, o, frecuentemente, por otras combinaciones, p. ej., so(und) n(avigation) a(nd) r(anging), Ban(co) es(pañol) (de) (crédi)to. El pariente directo del acrónimo es la abreviatura, que consiste en la representación gráfica reducida de una palabra mediante la supresión de letras finales o centrales, y que suele cerrarse con punto; p. ej., afmo. por afectísimo. A veces es difícil diferenciarlos.

El primero, por orden alfabético, es el correspondiente al aneurisma de aorta abdominal, que se denomina habitualmente AAA. Este acrónimo (o abreviatura) tiene la característica poco habitual de coincidir exactamente en inglés y castellano, aunque no en su forma extendida, en la que las letras corresponden a las mismas palabras pero en un orden distinto (Aneurisma de Aorta Abdominal y Abominal Aortic Aneurysm). El ejemplo del AAA es el primero de una larguísima lista que ha merecido la publicación de diccionarios especializados en el tema.

Pero los acrónimos más interesantes no son los que usan los médicos en su trabajo cotidiano sino los que oficialmente se adjudican como nombres de los ensayos clínicos. Toda investigación clínica debe tener algo de marketing, porque en la mayoría de los casos los costosos estudios multicéntricos están respaldados por un gran interés económico. Si los investigadores de un estudio deciden llamarlo “Velocity assessment for lesions of intermediate severity”, es seguro que no será recordado ni fácilmente citado por los médicos. Por lo tanto, parece más razonable elegir algunas letras de ese nombre (idealmente las primeras de cada palabra, pero esto no es obligatorio) para armar algo como VALID, donde la D es una letra de la palabra intermeDiate y se omitió la S de severity. Con semejante laxitud en las reglas de formación de los acrónimos, es lógico que aparezcan nombres “armados” para formar palabras fáciles de recordar, indicar las características de un estudio o anunciar sus posibles virtudes. La abundancia de acrónimos y la arbitrariedad para definir sus caprichosas secuencias de letras genera varios inconvenientes, que suelen ser detallados por el principal estudioso de este tema. Se trata de Tsun O Cheng, profesor de la escuela de medicina de la Universidad de Washington quien, por lo que se ve, está obsesionado con los acrónimos. En una revisión realizada en Medline encontramos que este notable personaje ha publicado en su prolongada vida profesional más de 1000 trabajos (en su enorme mayoría como único autor), entre artículos de investigación, de historia de la medicina, comentarios sobre características de la medicina en China y otros temas, entre los que se incluyen unas 65 publicaciones, entre artículos y cartas de lectores, referidas al tema de los acrónimos. El autor insiste en que para evitar confusiones y malas interpretaciones todos deben ser adecuadamente definidos la primera vez que son mencionados en un trabajo, buena costumbre que muchos autores pasan por alto. Los principales inconvenientes del mal uso de los acrónimos, según el profesor, son la duplicación, la arbitrariedad de algunos nombres, el uso de nombres coercitivos y las dificultades de búsqueda en bases de datos.

Sólo en cardiología (la especialidad de Cheng) hay varios acrónimos que corresponden a dos estudios. La lista de acrónimos duplicados, hasta la fecha del comentario, incluye AIRE, BEST, CASIS, CAT, CATS, COMMIT, CRAFT, ELSA, EPIC, HERS, HHS, HIT, HOPE, IMPACT, KFC, LAVA, LIT, MIDAS, NHS, OURS, PACE, PASE, RAPID, SHAPE, SMART, SMILE, SNAP, STEP, SWORD, TAM, TAPS y TIPE. Se pueden citar, también, nombres triplicados (HIS), cuadruplicados (PACT) y un caso de sextuplicación (CHS). Si quiere un ejemplo realmente excepcional, anote que nada menos que 16 estudios comparten el acrónimo HEART, entre los cuales se encuentran desde nombres más o menos lógicos, como Healing and Early Afterload Reducing Therapy hasta creaciones más libres, como Helping Educators Attack cardiovascular disease Risk factors Together o HypErtension and Ambulatory Recording venetia sTudy. Dentro de esta categoría pueden incluirse también los que no tienen exactamente el mismo nombre pero se pronuncian igual, como es el caso de los estudios TOMHS y TOHMS.
       
       La búsqueda de nombres que sean fáciles de retener y recordar ha llevado a ciertos extremos que parecen alejados de la habitual seriedad de la investigación científica. Los creativos a la búsqueda de nombres han utilizado términos anatómicos (ARMS, BRAINS, IRIS, PROSTATE), de comidas (APRICOT, SALAD, SALT, TOAST y el espectacular BIG-MAC), lugares geográficos (MIAMI, NEVADA, PARIS, SIAM, TIBET) y también echaron mano de nombres femeninos (ELSA, ERICA, EVA, GRACE, MONICA, PAMELA) o masculinos (ADAM, DAVID, DONALD, HAROLD, OSCAR). La lista es incompleta y el especialista Cheng cita al menos una decena más. Se pueden agregar algunos nombres complejos, como RENAISSANCE, que significa nada menos que Randomized Etanecerpt North AmerIcan Strategy to Study AntagoNism of CytokinEs, o el algo más modesto RENEWAL (Randomized EtaNEcerpt Worldwide evALuation). Otro problema es el de los cambios de significado. En el estudio CONSENSUS la primera N significaba Norte, mientras que en el CONSENSUS II pasó a simbolizar “Nuevo”. La C de PLAC venía de Coronarias, pero en el PLAC II devino en Carótida.

Las variaciones son infinitas. El laboratorio que introdujo la rosuvastatina creó varios estudios para analizar las características y virtudes del fármaco; nos imaginamos que como una manera inconciente de mostrar sus expectativas de beneficio económico los encargados del marketing les pusieron nombres relacionados con el firmamento y los astros. Así, se despacharon con los estudios ASTEROID, METEOR, STELLAR, COMETS, MERCURY, JUPITER, ORION y AURORA. Para dar una idea de la arbitrariedad de los nombres, baste señalar que ORION significa Outcome of Rosuvastatin treatment on carotid artery atheroma: a magnetic resonance Imaging ObservatioN.

Un punto que no suele tenerse en cuenta es el diseño de nombres que incluyen un mensaje positivo o prometedor, que a veces no se cumple. Para ejemplos, bastan CURE, HELP, HOPE, MIRACLE y SAVE. El problema de estos nombres es que pueden inducir una falsa expectativa positiva en el médico. No es lo mismo un medicamento recomendado por el estudio XXX que el que surge de los resultados del estudio IMPROVED. Justamente, este último es uno de los estudios con nombres positivos pero que dieron resultados negativos; otros que no cumplieron con los beneficios anunciados desde sus nombres fueron los estudios ATLAS, LIMIT AMI (algo así como “limitar el infarto”) y PROMISE.

Para completar la lista de inconvenientes, deben considerarse las dificultades de búsqueda en Medline de los nombres relativamente comunes, como START, PACT o LIFE. Si se desconoce el significado o el objeto del estudio, la sola inclusión de esos nombres en un motor de búsqueda nos devolvería toneladas de información innecesaria. Los casos extremos son los de los nombres que Medline considera inútiles y no incluye en sus búsquedas, como sucede con los de los estudios ITS, THIS, THAT y WHAT.

Ante la avalancha de acrónimos duplicados, exagerados o ridículos, nuestro buen amigo Cheng se dedica a escribir cartas de lectores para quejarse cuando aparecen acrónimos sin aclaración. Los nombres de esas cartas dan una idea de la actitud irónica del profesor: “PASTA is good, but SUSHI is better”, “Should we ENACT laws against gambling in RENO?” y otros similares. De vez en cuando, además, se da el gusto de inventar alguno: Omapatrilat may indeed not be much superior (OMINOUS). La costumbre de Cheng de citarse a sí mismo en múltiples oportunidades cada vez que publica algo del tema, ha llevado a un lector a darle algo de su propia medicina: según esta opinión, lo que Cheng hace corresponde a un síndrome COW (Cite One Writer) o una versión extrema del síndrome TRAUMA (The References Are Usually Mine Alone).

Biblio:
       BMJ 1994;309:683-684
       Texas Heart Institute Journal 2003;30(4), 255

       y decenas de artículos más cuyo autor es Cheng

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